Desde Cuba

La decadencia de un Policlínico que era un referente de la medicina cubana

El Policlínico Docente Plaza de la Revolución se hunde entre las malas condiciones higiénicas y la escasez de material

El Policlínico Docente Plaza de la Revolución, en La Habana, que presume de ser centro de referencia nacional desde que fue fundado en 1974, se hunde estos días entre las malas condiciones higiénicas y la escasez crónica de material sanitario y medicamentos.

El edificio de tres pisos, situado en la calle Ermita, a escasos metros del diario Granma y el Ministerio de las Fuerzas Armadas, fue sometido a reparaciones hace unos dos años y medio, pero pronto se hicieron evidentes las chapuzas. A falta de tuberías específicas para la instalación del sistema hidráulico, utilizaron tubos aislantes de electricidad pegados con PVC, lo cual provoca salideros de agua en paredes y techos que han obligado a cerrar en numerosas ocasiones oficinas, consultas, el gimnasio de niños y, ahora, el adultos, que está en peligro de derrumbe.

Además, los inodoros y lavamanos se tupen con frecuencia, denuncian trabajadores del centro, con lo que se generan focos de mosquitos Aedes aegypti, portador de los virus del dengue y el zika.

“Se nos hace complicado lidiar directamente con los pacientes, porque a la hora de lavarnos las manos hay que ir a un vertedero que está al fondo, y justamente es ahí donde la tupición se acentúa y por ende donde más mosquitos hay”

“Se nos hace complicado lidiar directamente con los pacientes, porque a la hora de lavarnos las manos hay que ir a un vertedero que está al fondo, y justamente es ahí donde la tupición se acentúa y por ende donde más mosquitos hay”, relata a 14ymedio una empleada del área de fisioterapia.

Por si esto fuera poco, el deterioro de los equipos es patente y faltan insumos médicos como el algodón o la lidocaína. “El alcohol, la gasa y las jeringuillas escasean”, cuenta otro sanitario. “Entendemos la situación del país, pero así no se puede trabajar”, lamenta. “A veces los pacientes la emprenden con nosotros y realmente no creo que tengamos la culpa, pero somos los que damos la cara. A eso súmale que las condiciones laborales se han vuelto difíciles. Vienen muchos casos con covid al área de respiratorios que improvisamos por el tema de la pandemia y la situación con el agua no se resuelve”.

El pasado marzo, retiraron los equipos de rayos X, y si un paciente necesita una radiografía, tiene que ser remitido a otro lugar.

En el policlínico, que presta servicios de atención primaria de salud y, además, es uno de los centros de campaña de los ensayos clínicos del candidato vacunal Soberana 02 contra el coronavirus, faltan también reactivos para el laboratorio.

Por este motivo, aseguran fuentes del centro, solo están recogiendo muestras de manera limitada. Cuando un paciente necesita con urgencia un análisis de sangre, lo mandan a otro hospital.

“Hace unos días fui a darme un aerosol, porque soy asmático, y tuvieron que cambiar la boquilla dos veces porque no nebulizaba”, se queja Ernesto, un paciente habitual, que asegura haber sido testigo del reclamo de un enfermero a una médico por recetar medicamentos que no se encontraban en el inventario. “Para los dolores solo tengo tramadol, le decía a la doctora”.

“Hace unos días fui a darme un aerosol, porque soy asmático, y tuvieron que cambiar la boquilla dos veces porque no nebulizaba”, se queja Ernesto

El policlínico, que atiende un barrio donde viven un poco más de 18.000 personas, tiene carácter universitario. En sus consultas y áreas de atención se imparten clases a estudiantes de Medicina y Enfermería. Las autoridades sanitarias lo consideran como de “referencia provincial y nacional”, pero las quejas alrededor del centro se han acumulado en los últimos años.

La crisis de los hospitales de La Habana viene de tiempo atrás. Antes de la llegada del covid-19 a la Isla ya reinaba la escasez de materiales en centros como el Calixto García, donde era usual encontrar el cuerpo de guardia saturado pero sin guantes, sueros o agujas.

El Hospital Clínico Quirúrgico Joaquín Albarrán era otro de los que revelaban su falta de abastecimiento e incluso algunos pacientes contaron a 14ymedio que llevaban sus propios materiales. “Traje de todo, varios tamaños de jeringuillas desechables, alcohol y los algodones esterilizados que me mandó mi hija desde Miami”, dijo una mujer herida en una pierna.

A principios de 2019, un lector de este diario escribió una carta para denunciar el lamentable estado del Hospital Abel Santamaría, en Pinar del Río, donde fue mal atendida una amiga extranjera de vacaciones en la Isla que solo encontró en el Cimeq (Centro de Investigaciones Médico Quirúrgircas) la mejor atención, a la que no pueden acceder los cubanos de a pie. Con todo, incluso la cubierta de este exclusivo hospital, considerado la joya de la corona cubana, colapsó en 2015.

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