EE.UU

La propagación asintomática del virus que encerró a la gente es falsa, dice exfuncionario de la Casa Blanca

El investigador de salud canadiense y exfuncionario de la administración Trump en el Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU., Paul Elias Alexander, manifestó en un artículo de opinión publicado en Trial Site News, que la ‘propagación asintomática’ es falsa y ha venido siendo utilizada para cerrar la economía, las escuelas y ahora también para vacunar masivamente a la gente sana, haciendo enérgicamente hincapié que no deben vacunarse a los niños basados en esta mentira.  

El exfuncionario dijo que cree firmemente que la propagación asintomática “fue falsa desde el principio” y se utilizó para apuntalar los bloqueos, pero que “no tenía y todavía hoy no tiene base”, además subrayó que el tema de la propagación asintomática significó un aspecto muy significativo en las tomas de decisiones en la política pandémica a seguir, por lo que no podía basarse en “posibilidades o suposiciones”.

“Se trataba de una narrativa falsa junto con políticas de las mascarillas, encierros, distanciamiento social y cierre de escuelas que provocaron daños devastadores en la sociedad y perjudicaron inmensamente a EE. UU. y al mundo”, dijo Alexander. 

Para en exfuncionario, las autoridades de salud que asesaron en su momento a Trump y aún hoy siguen al frente del asesoramiento para la administración Biden, particularmente señaló a Anthony Fauci del INADI, “hicieron de la ‘propagación asintomática’ la piedra angular de los bloqueos sociales y lo hicieron sin una base creíble”.

Señalando además que aún hoy, “no hay evidencia verificable de que las personas hayan desarrollado COVID-19 con base en la propagación asintomática”.

Alexander expuso también en su análisis las contradicciones que mostraron quienes llevaban adelante la responsabilidad de asesorar al Estado para las tomas de decisiones.

Respecto a esto citó las siguientes declaraciones del propio Fauci

“Históricamente, la gente tiene que darse cuenta de que, aunque haya alguna transmisión asintomática, en toda la historia de los virus respiratorios de cualquier tipo, la transmisión asintomática nunca ha sido el motor de los brotes. El impulsor de los brotes es siempre una persona sintomática. Aunque haya una persona asintomática excepcional que pueda transmitir, una epidemia no está impulsada por portadores asintomáticos”, pero más tarde Fauci, sin evidencia científica, cambió la narrativa, dijo el exfuncionario.

Respecto de por qué los casos asintomáticos no son los principales impulsores de las epidemias, Alexander explicó que “en individuos asintomáticos, la carga viral es típicamente muy baja y el período infeccioso también es de corta duración” y que “aunque peden exhalar partículas de virus, que otra persona puede encontrar, la probabilidad general de transmitir la enfermedad a otras personas es insignificante”.

Además señaló que igualmente engañosa fue la premisa de que todas las infecciones llevarían a una enfermedad grave y muerte potencial, y dijo que “esto no solo era una mentira, sino que ha llevado a decenas de adolescentes y jóvenes de 20 años a temer por sus vidas”.

Alexander citó un estudio realizado en mayo de 2020, en el que se examinó a 455 contactos estrechos de una persona asintomática. Los resultados arrojados fueron que “No se detectaron infecciones por coronavirus 2 (SARS-CoV-2) del síndrome respiratorio agudo severo en 455 contactos mediante la prueba de ácido nucleico”.

Incluso mencionó que la Organización Mundial de la Salud (OMS), también hizo la afirmación de que la transmisión asintomática es infrecuente. 

Pero para Alexader el asunto de la propagación asintomática se agrava aún más, ya que es se está utilizando también como criterio para forzar la vacunación en los niños. 

“No podemos apresurarnos a vacunar en masa a personas sanas y, lo que es más importante, a nuestros niños, hasta que evaluemos adecuadamente los riesgos” y planteó el hecho de que no se puede decir que la vacuna que se desarrolló en 3 meses para el virus chino es segura, siendo que se pasaron por alto estudios en animales y la evaluación de seguridad que para las vacunas en general se tarda de 10 a 15 años. 

Acorde a lo que manifestó el exfuncionario, “uno de los fallos de los CDC es que ignoran la inmunidad natural” y dijo que “la razón es simple. Cuanto más se acepte la inmunidad natural, mayor será la razón para rechazar recibir una de las vacunas COVID experimentales” a pesar de que “es probable que la mitad de la población estadounidense, desde niños hasta adultos, tenga inmunidad natural, aunque la mayoría nunca sufrió efectos nocivos graves por la infección”.

Para Alexander “las declaraciones públicas de los CDC deben ser abiertas, transparentes, explícitas y, sobre todo, precisas. Sin mentiras, sin vueltas”, haciendo hincapié en que deben hacerse con “pura evidencia y veracidad”, para que el público esté informado y que pueda tomar sus decisiones.

Por último dijo que le pedía a los CDC, NIH, FDA que se concentren ahora en reconstruir su credibilidad que está tan destruida. “Deben elevarse por encima de la política y trabajar para informar al público sobre la base de la verdad, la evidencia y la búsqueda de ayudar e informar. ¡No engañar y confundir!”, concluyó.

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