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El Gran desorden de la paquetería en Cuba esto sucedio en Camaguey denigrante

Resulta incomprensible que los envíos lleguen así, cuando nuestros parientes trabajan en otros países hasta 12 y 14 horas para apoyarnos’, se queja una cubana.

Esperaba un bulto postal con ropa, zapatos y otras prendas, pero lo que recibió Hortensia Villegas en Camagüey fue un amasijo de trapos que le entregó la Empresa de Correos de Cuba como parte del despacho puerta a puerta con que intenta revertir su informalidad y el desorden.

“Fue una burla después de 18 meses de espera”, comentó Hortensia, quien como otros cubanos necesita la ayuda que llega del extranjero.

Las condiciones en que le entregaron aquel “paquete de angustias” la indignaron. “Resulta incomprensible que los envíos lleguen así, cuando nuestros parientes trabajan en otros países hasta 12 y 14 horas para apoyarnos”, dijo.

Moraima Casales también tuvo mala suerte. Nadie asumió el “extravío” de los artículos que le enviaron desde Holanda. “Todavía me pelotean en el Correo. La última vez dijeron que me indemnizarían la pérdida, pero con moneda nacional no puedo comprar blúmeres, calzoncillos y medicinas para mis nietos”.

Eloy Arencibia, un emprendedor que viajó a España, dice que su equipaje acompañante llegó a Cuba en enero, y el 29 de agosto a Camagüey. “Sin embargo, sigo en las mismas, esperando”.

A su juicio en este tema “hay más problemas que soluciones, y lo peor es que quieren hacer en un mes lo que no hicieron en años”.

Otros consultados afirman que el despacho de los contenedores se demora una eternidad. Los paquetes no cambian de estado en las plataformas digitales y algunos reciben bultos que no les pertenecen, mientras el suyo no aparece, ocho y diez meses después de haber sido enviado.

Un servicio funesto

Más de la mitad de los 4.800 internautas que a diario visitan el sitio web de la Empresa de Correos de Cuba acusan a la entidad de ofrecer un servicio funesto, aunque debiera ser de primera por lo caro que cobra.

Un panorama similar hay en las 169 empresas municipales, las 18 provinciales y los 1.400 establecimientos responsabilizados con la paquetería y otros trámites postales, donde las negligencias y la improvisación se achacan al “bloqueo” y la pandemia de Covid-19.

Las medicinas, los productos de aseo, las prendas de vestir y los alimentos que llegan del exterior son una de las opciones con que los camagüeyanos sortean las calamidades de la Tarea Ordenamiento, que tras diez meses ha disparado la desigualdad, la inflación y los precios.

Al referirse al “nudo” de los bultos, el periódico oficial Adelante publicó en septiembre: “Historias pasadas y presentes pudieran armar guiones para capítulos infinitos acerca de las difíciles travesías de la paquetería, desde su partida de origen hasta las manos de sus destinatarios“.

En Camagüey los servicios postales y de paquetería son como los del resto de Cuba: torpes e inoperantes. En todos los eslabones la lentitud se impone. A nivel gubernamental, el control es deficiente.

Los destinatarios camagüeyanos se quejan constantemente del centro de clasificación de la calle Avellaneda y los locales del resto de las agencias “transitarias”.

Lázaro Collymore Clizo, jefe de Aerovaradero en la provincia, declaró que hay momentos en que deben manipular hasta 31 paletas sin apenas montacargas, a lo que se suma la demora de la Aduana en los exámenes radiológicos.

El panorama empeora porque no dan abasto con la paquetería local y atienden la de Ciego de Ávila, Las Tunas y Sancti Spíritus.

Para agilizar el proceso, el Gobierno indicó a las agencias de viajes del ferrocarril y ómnibus nacionales apoyar en la entrega. En el aeropuerto Internacional Ignacio Agramonte se readaptaron locales como almacenes y se destinó a un centenar de trabajadores de otros organismos a trabajar en el reparto de los paquetes.

Más parches que soluciones.

Para resolver el problema y estabilizar la entrega, las autoridades apelan al manido método de los compromisos con fechas históricas.

Recientemente, el primer ministro, Manuel Marrero Cruz, dijo que el próximo 20 de octubre, día que el Gobierno designa como “de la cultura cubana”, el cuello de botella generado por la burocracia y el exceso de manipulación quedará resuelto.

La pretensión parece condenada al fracaso, porque en la actualidad las transitarias reportan en conjunto alrededor de un millón de bultos demorados, que deben ser entregados a poco más de 500.000 clientes.

De esa cifra, cerca de 300.000 bultos llevan más de 30 días en los almacenes, en especial en Camagüey, donde se atienden los envíos de varias provincias y la estadía supera los seis meses.

Con antelación, Marrero criticó la excesiva manipulación y la lentitud de los flujos de la paquet4ería.

La gravedad del problema es tal, que el viceprimer ministro Jorge Luis Tapia Fonseca, quien da seguimiento a la operación emergente para la extracción de la paquetería acumulada, aseguró que “eran tantos los problemas, que no se podía hablar de transitarias, sino de almacenes con productos dentro”.

Ahora, evalúan la creación de micro, pequeñas y medianas empresas para la distribución local de los bultos, que gestiona el Estado con su desempeño ineficaz y errado.

Las transitarias son agentes de carga internacional que actúan como importadoras y exportadoras dentro del transporte. En Cuba operan seis: Aerovaradero, Mensajería de Correos de Cuba, Transcargo, la Agencia Aduanal Palco, Cubapack y Cubanacán Express.

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