DIARIO DE CUBA examina tres momentos del año que explican cómo se rompió el pacto de silencio ante la represión en la Isla.

¿Puede una canción cambiar un país? Sin dudas no, pero el efecto de «Patria y Vida» sobre los cubanos a través de 2021 puede ser ya calificado como un antes y un después en lo que a actitud política frente al régimen de la Isla.

Tras su estreno en febrero, el tema interpretado por Yotuel Romero, el dúo Gente de Zona, Descemer Bueno y los raperos residentes en la Isla Maykel «Osorbo» y Eliecer Márquez «El Funky» demostró ser un apretado resumen de la honda frustración de los cubanos con el régimen de la Isla.

La represión subsiguiente a su difusión superó con creces otros episodios en la historia de la censura musical en la Isla. Desde la defensa del «Patria o Muerte» castrista y una dura campaña de desprestigio contra los intérpretes, hasta declaraciones de las instituciones oficialistas, amenazas, detenciones, asaltos policiales y actos de repudio contra personas que hicieron suyo el lema, pasando por un ramillete de canciones respuesta de las que hoy nadie se acuerda, ninguno de ellos consiguió mermar la identificación de la canción con el sentir de los cubanos. Así que, finalmente, el régimen intentó, sin éxito, secuestrar la frase y volverla consigna.

Ello no impidió un fenómeno colateral y creciente: las expresiones de solidaridad del gremio artístico con el sentir de los cubanos, originado en personalidades de diferentes campos tanto en Cuba como en el extranjero. La buena prensa, eso que obsesiona al régimen, comenzó a volverse excepción en vez de regla, y marcó el declive del crédito internacional del que gozaban las autoridades cubanas.

La generalización del repudio al Decreto-Ley 349 entre grupos de creadores había a fines de 2020 alcanzado un punto de inflexión tras la represión contra el Movimiento San Isidro y su líder, el artivista Luis Manuel Otero Alcántara, así como el hostigamiento y difamación en los medios oficiales del colectivo 27N.

Pero el despertar ciudadano de los artistas en 2020 que «Patria y Vida» catalizó hizo que en 2021 las muestras de apoyo a la sociedad civil independiente generaran un grupo de canciones críticas en la estela del exitoso tema, a las que se sumaron incluso figuras del deporte, además de campañas de boicot contra símbolos del castrismoconciertos reivindicativos y careos entre creadores cubanos donde quedaron expuestos los artistas oficialistas.

Las acciones de repudio al régimen trascendieron las redes sociales y llegaron a la mismísima televisión oficial cuando decenas de exiliados cubanos organizaron una inédita protesta durante el primer juego de la selección de béisbol cubana en el Preolímpico de Las Américas. Las imágenes de carteles con la frase «Díaz-Canel singao» y los compases de «Patria y Vida» se vieron y escucharon en la Isla a pesar de los esfuerzos por filtrar la señal de origen. 

En un plano no tan público pero no por ello menos significativo académicos e intelectuales cubanos y extranjeros pidieron a la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA, por sus siglas en inglés) condenar la represión en CubaLa tibia respuesta de la organización hizo que varios de sus miembros renunciaran a su membresía, mientras la petición recibía cientos de adhesiones.

Esa efervescencia alcanzó su clímax entre junio y julio, cuando tras el colapso hospitalario y la aguda crisis sanitaria provocada por el Covid-19 en la Isla y ante la incapacidad del Gobierno para reaccionar, la sociedad civil independiente activó una campaña de denuncia que sacó de sus casillas al régimen y desembocó en las masivas protestas del 11J, una de cuyas consignas más repetidas fue precisamente «Patria y Vida».

Las manifestaciones y la posterior represión y encarcelamiento de miles de personas radicalizaron el escenario. En un gesto de espontaneidad nunca antes visto en Cuba, artistas e intelectuales rompieron con instituciones oficiales y renunciaron a sus membresías en organizaciones como la UNEAC y la AHS, cómplices de la represión.  

A diferencia de otras ocasiones, creadores cubanos de primer nivel residentes en la Isla condenaron la represión violenta del régimen, y en ello estuvieron acompañados por figuras de nivel mundial, incluyendo tradicionales referentes de la izquierda, como el reguetonero puertorriqueño Residente. También algunos de los más importantes deportistas cubanos en el extranjero se sumaron

La reacción sin precedentes a favor del pueblo y de cuestionamiento al régimen fue replicada por la multiplicación de las acciones del exilio, ya no solo en Florida y Madrid, sino en otros puntos de la geografía mundial, en un proceso de organización ascendente que alcanzó su clímax en las protestas en más de 100 ciudades de los cinco continentes en apoyo a la Jornada Cívica por el Cambio del 15N.

Incluso en una fecha tan señalada para el castrismo como es el 26 de julio, el exilio cubano en EEUU organizó una inédita marcha en Washington que los cubanos residentes en España replicaron en Madrid.

Pero entre tantos quiebres, uno más sentó un precedente inédito: que la Diócesis de Santa Clara se desmarcara de la celebración oficial del 26 de julio a través de una declaración pública, después que las autoridades usaran el campanario de una iglesia del territorio como asta para colocar una enorme bandera, evidencia la renuncia al silencio y la complicidad de instituciones como la Iglesia Católica.

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Por cubabella

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