Mar. Jun 25th, 2024

El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) sigue creyendo en los cuentos y la «buena voluntad» de Irán sobre su plan nuclear

MIAMI – Una de las medulares promesas de campaña electoral de Joe Biden en camino a la Casa Blanca fue lograr un nuevo acuerdo nuclear con Irán, con el propósito de tranquilizar las peligrosas ansias nucleares del régimen.

Pero mientras Biden sigue centrado en la guerra en Ucrania, Irán ha aprovechado la brecha para avanzar a gran velocidad su programa nuclear, con demasiadas sospechas sobre un ambicioso y alarmante plan militar.

Por su parte, el expresidente Donald Trump desechó cualquier posibilidad de diálogo con este confeso enemigo de Estados Unidos (EEUU) e implementó una [política de mano dura] contra Teherán, que mantuvo a raya las acciones directas de apoyo a regímenes en América Latina y a grupos terroristas en el Medio Oriente y África.

Mano dura

En enero de 2020, Trump ordena el ataque de precisión que exterminó al principal jefe de operaciones iraní y al general de más alto rango en el ejército, Qasem Soleimani.

“Tomamos la decisión para detener una guerra. No para iniciar una guerra”, declaró Trump un día después de que aviones no tripulados estadounidenses eliminaran al principal líder militar iraní.

Informes de Inteligencia confirmaron que Soleimani “planeaba ataques de gran magnitud contra importantes objetivos estadounidenses”, información que por razones de seguridad nacional nunca se han revelado públicamente.

El gobierno del exmandatario redujo al mínimo el financiamiento y el respaldo logístico iraní a organizaciones terroristas en diferentes partes del planeta, además de reactivar las estrictas sanciones impuestas por Washington antes de un acuerdo nuclear firmado por varias potencias.

En el 2018, Trump decide retirar a EEUU del acuerdo nuclear con Teherán al detectar las “lagunas” que permitían a Irán continuar el enriquecimiento de uranio en su anhelada carrera armamentista nuclear, bajo un manto de “desarrollo civil e industrial”. E incluso, advirtió: «cualquier país que ayude a Irán también podría ser sancionado».

El expresidente explicó que la salida del acuerdo se debió a que “fue tan mal negociado que si Irán cumplía con todo, el régimen estaría al borde de conseguir armas nucleares en un corto período de tiempo».

Tolerancia y avance nuclear

Biden comenzó una política de acercamiento con el régimen islamista, a la espera de un diálogo, desde antes de la juramentación en el cargo como presidente. La respuesta del lado iraní fue el silencio, con el objetivo de ganar tiempo y observar de cerca el rumbo estratégico del nuevo gobierno en Washington.

El tiempo avanzó y luego de año y medio de insistencia, Biden se vio forzado a decir con tibieza que EEUU “no estaría para siempre a la espera de la respuesta de Irán para un acuerdo nuclear”, después de múltiples negativas de Teherán y nuevas exigencias. Su principal estrategia: ganar tiempo, porque en ningún momento detuvo su plan de enriquecimiento de Uranio, sino que lo aceleró.

En días recientes, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), ratificó reportes de fuentes diplomáticas que aseguraban que Irán había enriquecido uranio al 83,7%; a sólo un 6% de llegar al 90% requerido para fabricar una bomba atómica.

OIEA encontró partículas calificadas con ese nivel y pidió aclaraciones al régimen iraní.

Pero la historia señala que no es necesario llegar al 90% de enriquecimiento. La bomba que el Pentágono lanzó sobre la ciudad japonesa de Hiroshima pesaba menos de 65 kilogramos de uranio y su pureza rondaba el 80%. Su efecto fue devastador.

Irán, que niega cualquier intención de fabricar artefactos nucleares, indicó en una carta que la eventual presencia de ese tipo de partículas pudo deberse a «fluctuaciones involuntarias» durante el proceso de enriquecimiento.

Irán desafiante

Irán limitó el año pasado las inspecciones y desactivó las cámaras de observación de sus plantas de enriquecimiento de uranio, una acción que obstaculizó la vigilancia y el control del OIEA sobre el programa nuclear iraní.

Teherán solicita la erradicación de todas las sanciones impuestas por el gobierno de Trump, luego de los reiterados incumplimientos del anterior acuerdo nuclear y su burla indirecta durante décadas al OIEA y a las peticiones de la comunidad internacional.

El estado islámico hace declaraciones al mundo de supuesto “entendimiento y buena voluntad”, mientras ejecuta acciones que contradicen sus planteamientos. Y no lo ha hecho una vez, sino decenas de veces durante los últimos 20 años.

El actual presidente de Irán es Ebrahim Raisi, quien asumió el cargo el 3 de agosto de 2021. Por su parte, el líder supremo es el Ayatola Alí Hoseiní Jamenei, quien toma las decisiones finales por ser la máxima autoridad política y religiosa de la nación, además de controlar las fuerzas armadas, el poder judicial, la televisión estatal y las organizaciones gubernamentales clave.

El más reciente informe del OIEA revela que las reservas de uranio enriquecido de Irán totalizaban el 12 de febrero de 2023 3.760,8 kilogramos (unas 8.289 libras), 18 veces más que los 202,8 kilos (447 libras) autorizados por el acuerdo del 2015.

Actualmente dispone de 434,7 kilogramos (957 libras) enriquecidos al 20% y 87,5 kilos (193 libras) al 60%.

La tasa de 83,7% detectada -aunque fuese accidental- debe suponer una advertencia para la comunidad internacional”, alertó Kelsey Davenport, experta de Arms Control Association (Asociación para el Control de Armas).

Por su parte, el director de la Agencia Central de Inteligencia, William Burns, manifestó que a Teherán “le bastarían unas semanas para alcanzar el nivel del 90%, si se decide a cruzar esa línea”.

Optimismo de OIEA

Luego de una reciente visita a Irán, el director del OIEA, Mariano Grossi, dijo a la prensa: “En los últimos meses, hubo una reducción de las actividades de monitoreo” relacionadas con cámaras y otros equipos que no estaban funcionando. Hemos acordado que volverán a funcionar”.

Decenas de protestas antigubernamentales han sacudido al régimen de Teherán desde hace meses, al tiempo que el malestar en Occidente se ha incrementado por la [presunta venta de drones militares Shahed] iraníes al ejército de Rusia en la guerra contra Ucrania.

Según OIEA, Irán no cuenta actualmente con ninguna “producción o acumulación de uranio” en el nivel máximo de enriquecimiento.

El 5 de marzo, Grossi anunció que el régimen del Golfo Pérsico aceptó someterse de “forma voluntaria” a mayores medidas de verificación, aún no concretadas.

Igualmente, señaló que habrá un 50% más de inspecciones en la planta de Fordow, donde se detectaron las trazas de uranio al 84%, nivel cercano al necesario para fabricar una bomba nuclear.

Alerta máxima

Sin embargo, el Pentágono ha hecho sus propias indagaciones de Inteligencia y no ha creído casi nada de las constantes justificaciones de Irán y su burlesca “voluntad de cooperación”.

En un reciente informe, el Departamento de Defensa de EEUU alertó a la Casa Blanca y al Congreso de que Irán podría producir material para una bomba nuclear en 12 días. Así lo confirmó el subsecretario de Defensa para Política de EEUU, Colin Kahl, ante la Comisión de Servicios Armados de la Cámara de Representantes en Washington.

“En 2018, cuando la administración anterior decidió abandonar el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA, por sus siglas en inglés), Irán habría tardado unos 12 meses en producir una bomba de material fisible. Ahora tardaría unos 12 días”, declaró Kahl.

La tolerancia de la Casa Blanca ha permitido que el gobierno iraní avance de manera acelerada en su programa nuclear, pero los temores aumentan con un acercamiento mayor a Rusia y a China en medio de la guerra en Ucrania.

Irán, hasta ahora, solo ha utilizado el chantaje y la manipulación sin detener su enfoque nuclear, cada vez más evidente a pesar de su constante propaganda para desmentir a EEUU y otras potencias que no creen en los cuentos del régimen iraní.

El uranio está compuesto en su forma natural por dos isótopos. El más común es el 238U y el más importante es el isótopo 235U, potencialmente fisible mediante la utilización de neutrones térmicos.

El segundo isótopo apenas se encuentra en un 0,7% en el conjunto del material extraído, de ahí que sea necesario el proceso de enriquecimiento de uranio para aumentar su proporción.

Por antilope

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