Lun. Jun 17th, 2024

*Por Arturo McFields Yescas

La dictadura de Daniel Ortega dio su brazo a torcer y este fin de semana dio una prueba de vida de Monseñor Rolando Álvarez, Obispo de la Diócesis de Matagalpa y Administrador de la Diócesis de Estelí. No fue un acto de bondad, ni de respeto a las leyes, fue el resultado de la fuerte presión de organismos de derechos humanos y la comunidad nicaragüense. Si algo quedó evidenciado en esa jornada es que la dictadura estaría a las puertas de liberar al Obispo del pueblo.

Monseñor Rolando Álvarez es inocente. El Obispo, de 56 años, fue condenado de manera clandestina a 26 años y 4 meses de cárcel, sin pruebas, sin testigos y sin derecho a un debido proceso. Nada justifica su encarcelamiento, excepto la furia de la dictadura ante su valentía para predicar el evangelio y hablar sin tapujos la verdad al poder.

Ortega es un criminal de lesa humanidad. El Grupo de Expertos de Naciones Unidas ha ratificado que la dictadura de Nicaragua cometió crímenes de lesa humanidad de forma generalizada y sistemática. El régimen está con los pies hinchados. No le conviene seguir en el radar de la comunidad internacional arrestando sacerdotes y profanando templos.

La orden de arresto contra Putin. La Corte Penal Internacional (CPI) emitió recientemente una orden de arresto contra Vladimir Putin por crímenes de guerra. La noticia fue un escalofriante campanazo de alerta para Ortega y Murillo. El dictador y su esposa pueden ser los próximos en la lista. Aunque el Estado de Nicaragua no ha ratificado el Estatuto de Roma de la Corte Penal, el caso de Putin les demostró que como individuos no pueden jugarle piernas a la justicia internacional. El que la hace la paga, más temprano que tarde.

La respuesta demoledora del Papa Francisco. El pronunciamiento del Vaticano a los abusos de la dictadura los dejó con los pantalones bajos ante la comunidad internacional. Francisco dijo que Ortega y Murillo lideran una dictadura de corte hitleriana, comunista, grosera y desequilibrada. Ojo lo dijo un Papa que simpatiza con la izquierda y que asegura tener una relación humana con el dictador Raúl Castro. 

El banco de la dictadura está en un callejón sin salida. Líderes de los Comités de Relaciones Exteriores del Senado y la Cámara de Representantes de Estados Unidos enviaron cartas a los presidentes de Guatemala, Honduras, El Salvador y Costa Rica para que pongan mano dura a los financiamientos leoninos que obtiene Ortega mediante el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE). Ortega puede jugar con lo santo, pero no con la limosna. A lo único que le teme más que a Dios, a las sanciones económicas. 

Washington está atento a lo que pasa en Nicaragua. La semana pasada durante dos días consecutivos el Congreso de Estados Unidos discutió la situación del Obispo Álvarez. En una sesión conjunta de comités de la Cámara se abordó “La guerra del régimen Ortega-Murillo contra la Iglesia Católica y la Sociedad Civil” y al día siguiente el secretario de Estado Antony Blinken dijo ante el Congreso que tiene una profunda admiración por el Obispo Álvarez. 

El grave error de la dictadura. Ortega y Murillo se equivocaron. Quisieron quebrantar a Monseñor Rolando con la cárcel, pero lo que han hecho es darle rostro a la persecución religiosa en Nicaragua. El obispo luce gigante y ellos son cada vez más pequeños. Ante esta realidad que golpea la cara del dictador y su esposa, los medios oficiales han dejado de llamar al Obispo “tranquero” y “traidor” y han vuelto reconocerlo como lo que siempre ha sido: Monseñor Rolando José Álvarez Lagos el Obispo del Pueblo. 

*El autor es exembajador de Nicaragua en la OEA, es periodista y exmiembro del Cuerpo de Paz de Noruega (FK).

Por antilope

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