Sáb. Jul 20th, 2024

“Con todo el amor y dedicación de nuestros cocineros, la maravilla se hace cada noche para ti”, dijo David Rodríguez, manager del hotel Sol Río de Luna y Mares de la cadena española Meliá en Guardalavaca, Cuba.

“Para los hoteles es donde único se produce comida en Cuba. No hay trabas ni escasez y mucho menos, la necesidad de cavar un hueco para criar peces”, señaló el periodista independiente José Luis Tan Estrada.

“Mientras, la crisis alimentaria se agudiza más en la población. Los padres volviéndose locos, pensando en qué darle de comer a sus hijos”, agregó.

En las fotos compartidas en Facebook por el manager del hotel Sol Río de Luna y Mares se pueden ver langostas, dulces y toda una serie de platos elaborados para quienes se hospeden en la instalación de Meliá.

Varios cubanos lamentaron que haya tanta comida en los hoteles y en la calle se estén volviendo locos para comprar algo con la subida casi diaria de los precios. “Y lo peor de todo es que los trabajadores no se pueden llevar lo que quede del buffet. Hay que hacer ‘murumacas’ para sacar algo, que igual termina en el sancocho. Y si te cogen comiendo de lo que queda, te regañan o te botan. La vida del trabajador del turismo”.

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“A diario se compran miles de alimentos que ni se imaginan en los hoteles, y se preparan súper comidas y súper buffets y super fiestas hasta con puerco asado y bebidas a todo tren. La crisis la tienen con el pueblo únicamente porque ni con lo que recaudan los hoteles con tantos lujos se le beneficia al pueblo con algo”.

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“Así mismo es. Yo pertenecía a la tripulación de Iberia, que a través de Air Atlanta nos adjudicaron la línea de La Habana desde Madrid y otras capitales europeas, nos alojabamos en el Meliá Cohiba, todas las semanas hacíamos ese vuelo durante años. No sólo regalaba jabones y utensilios de aseo a mis amigos, mi peluquero Fidel, de la peluquería de Línea en el Vedado, a mis niños que ya tendrán 30 años, les preparaba bocadillos de fiambre y bollería, yogures, fruta y tartas”, contó una española.

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“Venían con su uniforme a la salida del colegio, que era su hora de comer. La mayoría lo llevaban para su casa para sus familias. También llevaba medicamentos, música y libros prohibidos para amigos, regalaba prensa del avión que nos sobraba a amigos que trabajaban en la limpieza del avión que incluso una vez tuve que testificar que se la había regalado yo para que no le encarcelaran, ya que era prensa de derechas prohibida en Cuba pero le acusaban de robo, claro, porque además les tenían fichados. Mil historias puedo contar, un español no se hace antirrevolucionario y anticomunista de un día para otro. Han sido muchos años y conocer bien ese sistema”, agregó.

Por antilope

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