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Siete grandes hábitos durante la pandemia que llegaron para quedarse

Tras la llegada del coronavirus COVID-19, el día a día de la población se vio atravesado en todos los aspectos. Y aunque no se sabe cuándo ni cómo ocurrirá la erradicación de la enfermedad, quedó comprobado que por al menos un tiempo largo, nada volverá a ser igual. En el especial #Lo que aprendimos de la pandemia, Infobae recopiló las nuevas costumbres que permanecerán en el tiempo

La llegada de la pandemia dejó en evidencia que nada volverá a ser igual. Y es que las personas tuvieron que cambiar sus hábitos y costumbres para evitar contagiarse y contagiar a los que más quieren.

A pesar de que todos esperan que las cosas vuelvan a la normalidad rápidamente, la comunidad científica alerta de que ya nada volverá a ser igual, y que deberemos adaptarnos a una “nueva normalidad”. En este sentido, Infobae recopiló los grandes hábitos que quedarán por un largo tiempo alrededor del mundo.

Distancia social

El distanciamiento social es la práctica para reducir el contacto cercano entre las personas para frenar la propagación de infecciones o enfermedades. Las medidas de distanciamiento social incluyen limitar la reunión de grandes grupos de personas, cerrar edificios y cancelar eventos.

“El distanciamiento es vital para ayudar a la contención y es una obligación cívica que habla de solidaridad y de pensar en el principal objetivo, que es evitar la muerte de las personas mayores y demás grupos de riesgo”. El médico infectólogo Tomás Orduna (MN 61528) explicó a Infobae que “el distanciamiento significa volverse un poco más ermitaño y que todas las actividades se desarrollen preferentemente dentro de las casas y cuando se sale a lugares donde hay muchas personas mantener el mínimo contacto con ellas”.

Las medidas están dirigidas a tratar de reducir la cantidad de virus que se están propagando, y finalmente proteger a los más vulnerables, entre ellos los adultos mayores y la gente con sistemas inmunológicos débiles.

¿Por qué la distancia de entre 1 y 2 metros? Los expertos dicen que el virus se propaga principalmente a través de partículas que salen de la boca y nariz. Cuando una persona infectada habla o exhala o tose o estornuda, las partículas viajan alrededor de 1 a 2 metros antes de que la gravedad las lleve al suelo.

LAVADO DE MANOS

Se demostró que hay cuatro factores de contagio en juego: qué tanto te acercás a una persona, la cantidad de tiempo que estás cerca de la persona, si la persona expulsa gotas virales (o gotículas) sobre uno al hablar, toser o estornudar y cuánto las personas se tocan el rostro, fundamentalmente la boca, la nariz y los ojos.

Similar a una cadena de contagio, cuando una persona tose con la mano deja en la superficie restos de ello. Luego viene otra persona y toca esa superficie llevándose las manos a los ojos. Esa cadena de eventos suele ser muy frecuente en los ámbitos cotidianos de las personas. Y en el caso del coronavirus, se transmite al tocar una superficie contaminada y luego cuando se lleva la mano a la cara. Por eso es importante el frecuente y correcto lavado de manos.

1. Mojarse las manos

2. Aplicar suficiente jabón para cubrir toda la mano

3. Frotar las palmas entre sí

4. Frotar la palma de la mano derecha contra el dorso de la mano izquierda entrelazando los dedos, y viceversa

5. Frotar las palmas de las manos entre sí, con los dedos entrelazados

6. Frotar el dorso de los dedos de una mano contra la palma de la mano opuesta, manteniendo unidos los dedos

7. Rodeando el pulgar izquierdo con la palma de la mano derecha, frotarlo con un movimiento de rotación, y viceversa

8. Frotar la punta de los dedos de la mano derecha contra la palma de la mano izquierda, haciendo un movimiento de rotación, y viceversa

9. Enjuagar las manos

10. Secarlas con una toalla de un solo uso

11. Utilizar la toalla de papel para cerrar la canilla

La llegada de la pandemia obligó a las personas a realizar un protocolo al ingresar a los hogares cuando vuelven de la calle. En este sentido, para ayudar a reducir el riesgo de contagio del COVID-19, tanto la OMS como el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) -y también la Agencia de Protección del Medio Ambiente de los Estados Unidos- sugieren el uso de productos desinfectantes domésticos como la lavandina o las toallitas desinfectantes. La lavandina y las toallitas desinfectantes son productos que, usados de acuerdo a las instrucciones de uso de sus etiquetas, eliminan el 99,9% de virus y bacterias y sirven para aplicarse en múltiples superficies.

1- Abrimos la puerta y una vez dentro de la casa la cerramos con el pie para no tocar con las manos.

2- Dejamos mochila, billetera, llaves y otros elementos dentro de un cesto. Luego rociamos con desinfectante o con agua y alcohol.

3- Sacarse las zapatillas y separarlas. Las rociamos con alcohol y agua en la parte delantera y también en la suela para desinfectarlas.

4- Con un trapo, limpiar la zona de entrada. También con agua y alcohol, rociar el picaporte

5- Quitarse la ropa que usó para ir al exterior y separarla para luego llevarla al lavarropas.

6- Lo ideal es siempre ducharse antes de continuar dentro de la casa. Tomar un baño con jabón y agua para estar limpios luego de venir de la calle.

7- Retirar todos los productos de la bolsa del supermercado y limpiar cada uno con agua y alcohol, incluyendo la bolsa del mercado.

8- Por último, limpiar la zona donde apoyamos los productos y la bolsa del supermercado con agua y alcohol.

9- Repetir estos pasos cada vez que vuelvas de la calle para tener todo desinfectado.

La desinfección de alimentos

Una de las actividades permitidas para realizar dentro de la cuarentena obligatoria que rige desde el 20 de marzo es ir al mercado por la compra de productos alimenticios. Al regresar a casa, hay un paso fundamental que se debe realizar antes de guardar las frutas y verduras en la heladera: sanitizarlas, especialmente aquellas que se consumen crudas, para eliminar los virus y bacterias, además de la suciedad y los químicos que están en los alimentos.

El uso del tapabocas

Meses atras, usar un tapabocas o barbijo casero era visto como una forma de desconfianza. Una persona que lo llevaba en el espacio público generaba una serie de dudas: ¿Estará enferma? ¿Será contagiosa? ¿Estoy frente a un paranoico? Casi sin darnos cuenta todo esto cambió en la medida que la expansión del coronavirus COVID-19, ocupó nuestra cotidianidad.

¿Qué hay que tener en cuenta a la hora de confeccionar el tapabocas?

Para disminuir los contagios es importante que el tapabocas sea de un material que actúe de barrera para que las gotitas de tos o estornudo traspasen en menor cantidad la tela. Practicar usarlos para evitar llevarse la mano a la cara para acomodarlos al salir de casa. Los cobertores de tela hechos en casa con materiales comunes a bajo costo se pueden usar como una medida de salud comunitaria adicional a las medidas de distanciamiento social e higiene.

Para lograr su eficacia, los tapabocas deben ajustarse bien pero cómodamente contra el puente nasal y el costado de la cara

– Estar asegurados con lazos o elásticos para las orejas

– Incluir múltiples capas de tela (al menos 2)

– Permitir la respiración sin restricciones

– Se puedan lavar y secar a máquina sin daños o sin modificar su forma

EL TRABAJO REMOTO

Tras la llegada de la pandemia, muchos trabajadores tuvieron que adaptar sus empleos para poder realizarlo de manera remota. Sin embargo, lo que parecía tener connotaciones negativas, para muchas organizaciones empezó el comienzo de una nueva era, el del trabajo remoto.

Para que sea una experiencia positiva, el ambiente debe ser el adecuado para evitar distracciones; es decir, buscar un espacio cómodo y silencioso para concentrarse. En cuanto a los encuentros virtuales, mediante videollamadas, con miembros de los equipos (proveedores o clientes) deben tener el mismo tratamiento que las reuniones presenciales.

Tras la llegada de la pandemia, es imposible concebir la idea de una oficina con hacinamiento de empleados o un ascensor repleto. Charlar de a muchos al lado de la máquina de café o almorzar en grupo ya no serán posibilidades, por lo menos por un tiempo.

Uno de los mayores cambios está relacionado a la disposición de las personas en los escritorios de trabajo. Un cambio será que ocupen lugares sentados en diagonal a sus compañeros en vez de estar directamente enfrentados. Otra manera es la de poner los escritorios con separadores que busquen evitar el contagio entre ellos, como los viejos cubículos.

En cuanto a protocolos sanitarios, también debe haber, una circulación del aire, un protocolo de limpieza constante y la medición de la temperatura corporal de cada uno de los colaboradores. De este modo, hoy concurrir a la oficina es una experiencia que requiere de cuidado específicos en pos de cuidar al otro.

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