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Desde Cuba

El padre del médico cubano que escapó de la brigada de la Isla en Andorra lo califica de traidor

En una presunta carta enviada al MINSAP, el progenitor lamenta lo sucedido y pide perdón.

“Traición”, así habría calificado el padre del anestesiólogo cubano Dariel Romero, que huyó junto a una enfermera de la brigada médica exportada por el Gobierno de la Isla a Andorra, la decisión de su hijo.

De acuerdo con el medio del Principado europeo Altaveu, Luis Alberto Romero García envió una carta a Georgina Pérez Álvarez, jefa del departamento de Información y Comunicación del Ministerio de Salud Pública (MINSAP) cubano para repudiar la decisión de su hijo, que abandonó a inicios de semana el grupo de sanitarios y se encontraría en España haciendo trámites de asilo político, según indicaron otros medios locales.

Aunque Altaveu no fue explícito al indicar cómo tuvo acceso al documento, el reporte aseguró que fuentes de la delegación cubana que tuvieron acceso a la carta se la compartieron.

“Lamento profundamente lo sucedido con mi hijo. No tengo palabras para expresar la vergüenza tan grande que he sentido en enterarme de tan difícil noticia, de su abandono de la misión médica, de su TRAICIÓN. No tengo otra palabra con la que calificar este hecho”, habría escrito Romero García.

“No sé cuáles habrán sido las circunstancias, ni qué le hizo protagonizar este vergonzoso caso. Nunca recibió este ejemplo de nuestra parte y no sabe cuánta pena y cuanto dolor siento”.

“Yo me sentía orgulloso de sus logros, que ha estado recibiendo desde hace mucho tiempo, muy bien mirado por sus jefes por su abnegación y espíritu de sacrificio y ostentaba toda una serie de reconocimientos y medallas por su labor”, habría proseguido el texto.

El hombre habría asegurado en su misiva al MINSAP que la esposa de Dariel Romero “no sabe nada de él. Nadie sabe nada. No sé si ya sabrá que él es un capitán de las FAR y incluso un secretario de un núcleo del PCC en su hospital Finlay”. Y termina pidiendo perdón a la funcionaria del MINSAP por la decisión de su hijo.

Dariel Romero era uno de los responsables de la “misión médica” cubana en Andorra, integrada por 39 sanitarios del contingente Henry Reeve, formado en su mayoría por profesionales de formación militar.

Desde que se conociera su repentina “desaparición” del hotel donde residen los sanitarios en Andorra, no hay noticias suyas ni de su acompañante. Pocas horas después de que se supiera de la huida, su perfil en la red social Facebook fue borrado, según pudo comprobar DIARIO DE CUBA. 

Según el medio Diario de Andorra, Romero huyó hacia España junto a una joven enfermera, también miembro de la brigada, con la cual inició una relación sentimental durante su trabajo allá. Ambos habrían comenzado el proceso de solicitud de asilo político.

La huida del galeno provocó que Alain González, el cónsul de Cuba en Barcelona, se desplazara inmediatamente hacia Andorra.

El jefe de Gobierno del país europeo, Xavier Espot, expresó en una entrevista brindada a RTVA que lo ocurrido con los dos sanitarios cubanos “es una anécdota”, que en cualquier caso “no debe suponer ningún conflicto diplomático con el Gobierno (cubano)”.

Espot hizo énfasis en que llevar a la delegación cubana fue una decisión “sanitaria y no política” y que los profesionales que fueron al Principado a trabajar “no serán perseguidos” pues no han cometido delito alguno.

El papel relevante de Romero en la misión se puede confirmar en las propias publicaciones realizadas por la prensa oficial cubana, donde se observa en reuniones con el ministro andorrano de Sanidad, Joan Martínez Benaznet, y el cónsul de Cuba en Barcelona, Alain González.

Según el medio andorrano, también es quien aparece en las imágenes de despedida en la Isla portando la bandera cubana.

Las labores desarrolladas por Romero durante la “misión” fueron destacadas recientemente en un vídeo compartido por Raúl Cerro, coordinador del bloque quirúrgico del Hospital Nuestra Señora de Meritxell, que fue replicado por medios cubanos.

La venta de servicios profesionales, fundamentalmente médicos, es una de las principales fuentes de ingresos del Gobierno cubano, que se queda con al menos el 75% de lo que pagan en salarios los países de destino.

Los médicos que deciden abandonar estas misiones son severamente castigados: se les impide viajar a la Isla durante los próximos ocho años y el dinero que se les paga en moneda nacional tras su regreso es intervenido por el régimen. 

Los profesionales cubanos a menudo trabajan bajo fuerte vigilancia, coacción y restricción de libertades fundamentales. Esas condiciones han sido han sido denunciadas internacionalmente como una forma de esclavitud moderna.

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