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Desde Cuba

Periodista oficialista cubano arremete contra la fallecida cantante Celia Cruz : “Nací, viví, y moriré sin ser fan de ella afirma

A raíz de la polémica que se ha generado en las redes sociales por las declaraciones en un programa de la televisión cubana sobre Celia Cruz, un periodista oficialista de la isla ha salido a ofrecer sus impresiones sobre la cantante.

Se trata del reportero César Gómez, quien trabaja en Cubavisión Internacional, según la información que ofrece su perfil de Facebook:

Cubita Now reproduce sus palabras, de manera íntegra, a continuación:

ACERCA DE CELIA Y SU CRUZ

Nací, viví, bailé y moriré sin ser fan de Celia Cruz, ni de su música, que obviamente también he escuchado. Me quedo con el Benny y Formel (por sólo poner dos ejemplos distantes en todo, pero dos ramas del mismo tronco, cuyas raíces nunca fueron auto-extirpadas del suelo patrio.

Me quedo con una lista interminable de grandes músicos, soneros, trovadores, cantautores, baladistas, rockeros… cubanos, que sólo por el hecho de hacer sus carreras en la Cuba revolucionaria fueron excluidos de los grandes circuitos y empresas internacionales de la música y el espectáculo.

La Fania y el llamado fenómeno salsa, fue también un buen negocio para remotorizar el son cubanísimo y demostrar que sí se había ido de Cuba… Y no hablo del Buena Vista Social Club, ahí lo dejo para que opinen musicólogos y estudiosos serios de estos temas, porque aún le debemos a la historia y a la cultura cubanas.

Del mismo modo que no fui seguidor de Celia Cruz, porque bailé y enamoré con Bacalao con pan, el Buey cansao y… otra lista interminable hasta hoy. Sí sufrí toda la propaganda que hizo o le hicieron a su alrededor a la cantante punta de lanza contra la Revolución cubana.

Revivirla ahora, construirle los altares que no tuvo en Cuba en más de 60 años, es parte del mismo proceso, nada ingenuo, sino bien engranado, de cambiar nombres a los teatros, de publicar y republicar fotos sobre la bella Habana de los 50 (sin las Yaguas, claro está), y de convencernos de que los cubanos comían más carne percápita que casi todos los países del mundo.

Dentro de poco Batista ya no fue un dictador, sino un presidente constitucional derrocado por una guerril-a soviética… Y el bloqueo… bueno el “embargo” no hay que seguir mencionándolo tanto, si acaso el bloqueo interno que suena mejor y más dañino… Le zumban los cojines.

Parte idílica de esa misma propaganda para intentar, otra vez, el golpe ¿suave en Cuba? que ponga fin a la Revolución y su ejemplo, es dorarnos la píldora de la reconciliación entre los cubanos. Vamos, que se trata ahora de que somos los de aquí quienes debemos hacerle la tarea a quienes durante 6 décadas la desaprobaron desde allá.

O sea, debemos nosotros, los que no nos fuimos a bailar con Celia Cruz, salir ahora de una buena vez a aniquilar lo “anquilosado”, a los dinosaurios… las ideas retrógradas de Fidel y el Ché… las del Partido Comunista y de la fidelidad que encabeza Raúl, y el gobierno fallido de Díaz Canel… (como si el gobierno fuera de él, o él sólo).

Mientras, allá afuera, al ritmo de Aaaazuuucar! otra vez con las maletas hechas, nos están esperando, listos para desembarcar en Girón, o en paracaídas en Columbia o en el Stadium del Cerro, el progreso, la cultura, el boxeo profesional, los éxitos de la economía del aaaazuuucar por caramelos, la autopista de la desinformación y la libertad de empresa a los nuevos emprendedores, él ni negros ni perros a la entrada de los cabarets, clubs, playas y casinos exclusivos, los helipuertos, puertos y aeropuertos para su noche en Tropicana, o su fin de semana millonario en Varadero… aguas, caminos y escuelas…

Son fake news de la historia los bohíos vara en tierra, los niños con barrigas llenas de gusanos, los cementerios a los lados de las cunetas, las prostitutas por tres dólares, los yanquis meando en la estatua de Martí, los jóvenes en las calles, la mafi- amiga del gobierno de turno, y el “ponga su firmita aquí, con su dedo entintado, no le hace falta leer ni escribir”…

No, no seamos ingenuos, no se trata de Celia Cruz, se trata de un fenómeno mucho más cultural. No se trata de comunistas o anticomunitas, se trata de un fenómeno mucho más político. No se trata de cambiar nombres a los teatros, se trata de un fenómeno mucho más social. No se trata de tener o no tener Coca Colas, se trata de un fenómeno mucho más económico.

Se trata de la supervivencia de la mejor idea para tener una Cuba libre y soberana, próspera y sostenible, defensora de su historia de luchas. Se trata de la Cuba unida que quiso Martí, por todos y para el bien de todos, del sueño aún inconcluso de Fidel…

No, la verdad que no me interesa bailar con Celia Cruz… Prefiero soñar con volver a ver a Silvio y a Pablo juntos en el mismo escenario y aquello de no traicionar (¡jamás!) la gloria que se ha vivido.

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